miércoles, 13 de febrero de 2013

Comunitat Valenciana Blogs - Buceo

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Los okupas de la anémona

Posted: 12 Feb 2013 03:32 AM PST

Lo bien cierto es que casi siempre que nos detenemos a observar  cuidadosamente la anémona común Anemonia  sulcata, podemos encontrar a este discretísimo huésped. Pero para verlo y como ocurre muchas veces bajo el agua si lo que queremos es descubrir pequeños seres, hay que fijarse mucho y buscar la forma que coincide con lo que queremos encontrar, quiero decir que en ocasiones el camuflaje que utilizan algunos animales es tan eficaz que podemos tenerlo delante y no reparar en él si no es que se delate moviéndose o bien suceda que lo estemos buscando activamente y esforzándonos en reconocerlo.

Se camufla bien el bandido

Y así me sucedió, quería obtener alguna foto del cangrejo que vive en asociación con la anémona  en una relación que se conoce como  carposis, en la que sólo una de las partes obtiene ventajas sin que la otra parte sufra ninguna consecuencia negativa. Cuando este tipo de asociación consiste en el establecimiento permanente de un animal sobre la superficie de otro se denomina sinforismo y este es el caso concreto entre la anémona y nuestro pequeño cangrejo que recibe el nombre científico de Inachus phalangium. El cangrejo se mueve a sus anchas entre los tentáculos urticantes de la anémona y sale de su casa para ir a buscar comida, para emparejarse y tal vez para buscar otra anémona que ocupar. Pero en cualquier caso procura no alejarse mucho de su impasible anfitrión no sea que venga algún depredador y no pueda refugiarse a tiempo entre los acogedores y disuasorios tentáculos del casero.

A las puertas de casa

Con un poco de paciencia reconocí enseguida el cuerpo pardo y peludo, casi andrajoso que diríamos, del cangrejo. Y no es que sea un ser especialmente sucio, nada de eso, es que tiene el cuerpo recubierto como de un pelillo que le hace confundirse muy bien con el sustrato donde se asienta la anémona de modo que, incluso estando fuera de ella pero a su lado, no reparamos en su presencia.

La preciosa y delicada gambita

Y otra presencia habitual abrazada a los tentáculos de la anémona es la de la gamba Periclimines sagittifer,  un delicado crustáceo realmente bonito de un color azulado, blanco y zonas transparentes que tiene que renovar continuamente su protección frente a las células urticantes de su hospedador del que, parece ser, picotea a modo de aperitivo la punta de los tentáculos lo que convierte su relación no en una asociación sin ánimo de lucro que diríamos mantiene el cangrejo, sino en una asociación sinónimo de lucro ya que perjudica a la anémona y a la que parasita.

Vaya, casi como la vida misma. No os parece?

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